puerta del palacio del rey. Se sent�� en una piedra cerca de la puerta pensando si entrar��a o no. Despu��s de algunos 40 momentos se present�� una vieja que ofreci�� ayudarle. Ella pregunt�� si era rico. El contest�� que ten��a tres barcos, uno de oro, uno de plata y otro de seda. La vieja respondi��:--
Debe Vd. mandar hacer un loro grande de oro con peana de plata. En vez de ojos debe tener agujeros. 45
Coloc��se este hermoso p��jaro de oro y plata cerca del palacio. Cuando lo vio el rey, quer��a examinarlo. Lo llevaron seis hombres al palacio. Le gust�� mucho al rey este loro grande y cre��a que tambi��n gustar��a a su hija. Por eso dijo a los seis hombres que llevasen el p��jaro a la princesa. 50 El joven, que estaba dentro del loro, miraba por los agujeros que ten��a en vez de ojos. ��l not�� que levantaron una baldosa detr��s de una cama; que bajaron una escalera; que llegaron a un patio; que abrieron la entrada a otra escalera; que bajaron ��sta y llegaron a otro patio; que abrieron una 55 puerta y all�� estaba la princesa con dos compa?eras. Las tres j��venes estaban vestidas de la misma manera. Los seis hombres pusieron el loro en la alcoba de la princesa. Durante la noche el joven ten��a sed y sali�� del loro para beber. Cuando cogi�� el vaso de agua toc�� la mano de la princesa que tambi��n 60 ten��a sed. La princesa estaba muy asustada pero el joven le dijo que iba a librarla de aquel encierro. Ella se tranquiliz�� y le dijo que llevar��a en el dedo una cinta roja. Como sus compa?eras tendr��an cintas azules, ��l la conocer��a de esta manera.
Por la ma?ana sacaron el loro. Entonces el joven se present�� 65 en el palacio para buscar a la princesa. El rey le dijo que era necesario encontrarla dentro de tres d��as. Si no pod��a hacer esto le encerrar��an con sus dos hermanos. ��l insisti�� en entrar y comenz�� a buscar. El primer d��a fingi�� no poder encontrarla. El segundo d��a sucedi�� lo mismo. El tercer 70 d��a, levant�� la baldosa detr��s de la cama, baj�� la escalera, lleg�� al patio, abri�� la entrada a la otra escalera, la baj�� y lleg�� al otro patio, abri�� la puerta y vio las tres j��venes. El rey cre��a que no le era posible reconocer a la princesa entre sus compa?eras. Pero ��l la escogi�� porque vio la cinta roja 75 en su dedo. Entonces el rey dijo:
--No tengo m��s remedio que darle mi hija por esposa, porque la ha encontrado Vd. dentro de tres d��as.
El rey puso en libertad a los dos hermanos del joven. ��ste envi�� por su padre, y con mucho regocijo se celebraron las 80 bodas del hijo menor con la hermosa princesa.
EL TESTAMENTO
Cierto lugare?o estaba a punto de morir. No era muy rico. S��lo ten��a un perro y un caballo. No ten��a hijos pero ten��a una mujer.
Poco antes de morir, llam�� a su mujer y le dijo:
--Ya sabes que voy a morir. No te he olvidado en mi 5 testamento; pero no soy rico y no tengo m��s bienes que un perro y un caballo.
--Yo apreciar�� tu recuerdo, marido m��o,--dijo la mujer llorando.
--Despu��s de mi muerte,--continu�� el marido,--debes 10 vender el caballo y entregar el dinero a mis parientes.
--?C��mo! ?debo entregar el dinero a tus parientes?
--S��; pero espera. Te regalo generosamente el perro. Puedes venderlo, si quieres, o puedes conservarlo para guardar la casa. Es un animal fiel. Te servir�� de gran consuelo. 15
El lugare?o se muri��. La mujer quer��a obedecer a su marido. Una ma?ana cogi�� el caballo y el perro y los llev�� a la feria.
--?Cu��nto quiere Vd. por ese caballo? pregunt�� un hombre. 20
--Quiero vender el caballo y el perro juntos,--respondi�� la mujer.--Quiero por el perro cien duros y por el caballo diez reales.
--Acepto,--dijo el hombre,--porque el precio de los dos juntos es razonable. 30
La buena mujer di�� a los parientes de su marido los diez reales que recibi�� por el caballo y conserv�� los cien duros que recibi�� por el perro. As�� obedeci�� a su marido.
DON JUAN BOLONDR��N
Una vez hab��a un pobre zapatero llamado Juan Bolondr��n. Un d��a estaba sentado en un banco tomando una taza de 5 leche. Hab��a varias moscas en el banco cerca de algunas gotas de leche. Don Juan mat�� siete de ellas de un golpe. Entonces grit��:
--Yo soy muy valiente, y desde hoy me llamo Don Juan Bolondr��n Matasiete. 10
Hab��a cerca de la ciudad un bosque. Dentro del bosque hab��a un jabal�� que hac��a mucho mal a los habitantes. Ya se hab��a comido a muchos de ellos. El rey hab��a enviado mucha gente para matarlo. Algunos de estos hombres se hab��an fugado por miedo; el jabal�� se hab��a comido a los 15 otros.

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